Un manifiesto contra la intolerancia Sexual

Hay más cosas entre el nacimiento y la muerte que sueña nuestra filosofía vano. Si tienes en por lo menos un par de años atrás y lo suficientemente grande como para eclipsar, tú lo sabes. Esa historia para nacer, crecer, reproducirse y morir es demasiado frívola. O mejor dicho, también científico – con el perdón de la contradicción. Muy generalista. Intrigas de escuela. Para mí, vivir presupone, ante todo, aprender. Aprendemos a caminar. Aprender a llorar como la primera forma de comunicación. Luego aprender a hablar, leer y escribir. El ciclismo, la natación. Amar, besar, tener sexo. Chupar una polla, coño, dar un paseo. De todos modos, se aprende. En dolor o en el amor. Para bien o para mal. En la salud y la enfermedad. En cada día de nuestras vidas. Pero tiene más clase que parece que la mitad del mundo carecían de un muy básico: la tolerancia.

La intolerancia Sexual

Vivimos en una época de globalización, dijo el profesor de geopolítica en cualquier año de su vida escolar. Y allí ha estudiado uno de los efectos de la globalización y avance tecnológico era para acortar las distancias y abolir las fronteras. ¿Es verdad? Por supuesto es, dicen los crédulos. Durante los seis meses cuando vivía en Florida, hable cada día con mi madre a través de Skype. Buen trabajo, estrellita en el apodo de hijo. Pero no es siempre que hablamos de distancia, nos estamos refiriendo a distancia física. Y todo lo que veo por las fechas de la vida es un distanciamiento ideológico aterrador. Hasta el momento, no hay problema – después de todo, si usted nació bajo los auspicios de la voluntad libre, tenemos el derecho a elegir de qué lado estamos. Pero parece que algunas personas tomaron las diferencias como la razón para la guerra. Y la intolerancia del ejercicio, ver las diferencias como un motivo para el ataque especial. No es que me alegro mucho de las galaxias, pero podría hablar sobre la intolerancia política, religiosa, racial, social. Sin embargo, yo me quedo a unas pocas palabras y el tipo de intolerancia más compatible con las conversaciones que hemos tenido aquí con ustedes: el sexual.

Si cada uno sabía lo que el otro hace entre cuatro paredes, nadie sale a decir hola – dijo Nelson Rodrigues. Bueno. Hay gente que, entre cuatro paredes, a la mierda. Hay personas que tienen relaciones sexuales mucho. Hay personas que yacían atados. Hay personas que toman tal un golpeteo. Hay personas que tienen relaciones sexuales con personas del mismo sexo. Hay personas que tienen relaciones sexuales con personas del sexo opuesto. Algunas personas escupen. Algunas personas tragan todo. Hay gente que haga gárgaras. Algunas personas pedir un queso por encima. Algunas personas tienen sexo para ser visto. Alguna gente quiere ver ese trío. Hay personas que duermen cuatro. Hay personas que tienen relaciones sexuales en cuatro patas. Hay personas que duermen solos. Hay personas que tienen relaciones sexuales por internet. Y hay personas que no tienen relaciones sexuales. No, no estoy diciendo que te tiene que gustar estas personas. Creo que perfectamente dediques toda tu vida sin tener sexo, incluso si esta es tu elección. Mientras tenga en cuenta que eso no te hace mejor que quien participa en un gang bang.

Cuando consensual, sexo no mal – es algo muy bien, por cierto, porque hablando ligeramente, es lo que asegura la perpetuación de nuestra especie. Así como tampoco es castidad son sólo opciones. O ciertas tendencias hormonal, así como el hecho de que estabas superpeludo nato y su hermano naciendo suave como una ballena. Elegiste ser ingeniero, y que su compañero decidió convertirse en abogado. Al igual que decidiste tener sexo en grupo y su vecino ha optado por esperar. No hay nada malo en eso. Pero resulta que aprendes – porque alguien hizo la desaprobación para enseñarte, o incluso ha absorbido el discurso actual-que hay conducta sexual reprobable y elegibles. Hay los locos y los muecas. De todos modos, como si el mundo fuera un gran cuento de hadas, en la que los personajes están divididos entre buenos y malos. Como si los seres humanos eran objetos que pueden ser colocados en cajas – los dos santos y lo profano. La de los heterosexuales y homosexuales. Las mujeres a casarse y mujeres a comer.

¿Cuenta cómo superficial estamos a tiempo de juzgar a los demás? Su carácter no le importa – la longitud de la falda lo suficiente para condenarla como escoria de la humanidad. ¿Se dan cuenta cuánto condenamos cualquier persona que tenga un comportamiento sexual diferente a la nuestra? Dice que quiere casarse con una virgen, pero apuesto a que eso da cúbicos como ases de la moral y la moralidad. De hecho, como si fueran una imprimación universal de la moral y la moralidad. No pasa nada, a menos que configure o crimen que dañar nuestra integridad, ya sea física o psicológica. Deja haciendo del mundo una gran corte, que es el juez absoluto y soberano quien decide lo que es bueno y qué es malo para todos. ¿Quieres cuidar de otras personas? Comprar un gato, que – leyenda – tiene siete de ellos.

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